Pasé de esconderme, a querer profanar las puertas del edén.
Como te extraño nena,
no sabés
lo embombada
que estoy.
No pronunciaré mas palabras,
permaneceré en silencio
y dejaré que seas tu quien
interprete el silencio en mi voz.
Miserable de mi por no ser
simple y sencillo, por buscar
siempre el enigma detras de
cada pequeña cosa, por querer
dar a todo un significado profundo,
por mirar siempre al horizonte
y no enfocarme en el suelo,
que es a donde vivo,
más no donde pertenezco.